El charco de vino tinto brillaba sobre las baldosas de la cocina como un espejo oscuro y roto. El vidrio de la botella destrozada crujió bajo la suela de los zapatos de Noah cuando dio ese último paso hacia mí, pero ninguno de los dos bajó la mirada para comprobar el desastre.Antes de que pudiera tomar aire, sus manos grandes y firmes me abrieron las rodillas para encajarse entre mis muslos, arrinconándome por completo contra la pared del fondo.Me tomó la mandíbula con una mano, obligándome a mirarlo apenas una fracción de segundo antes de estrellar su boca contra la mía.El beso fue un asalto hambriento, desesperado y sin tregua. Olía a madera, a café amargo y a ese deseo que llevaba días acumulándose como pólvora seca entre los dos. Su lengua barrió la mía con una urgencia salvaje que me arrancó un quejido directo desde el fondo de la garganta.Le enredé los dedos en el cabello desordenado, jalándolo más hacia mí, olvidando las llamadas de William, el contrato prenupcial y la fars
Last Updated : 2026-09-17 Read more