El sonido intermitente del tono de llamada al otro lado de la línea se convirtió en una tortura lenta para Alessandro. Uno, dos, tres, cuatro tonos... hasta que la grabadora del buzón de voz saltó por tercera vez consecutiva.—Maldita sea, Elena, contesta —murmuró el magnate entre dientes, bajando el teléfono con la mano temblorosa de rabia y ansiedad.A su alrededor, en el departamento secreto recién abandonado, los agentes de la policía continuaban tomando huellas dactilares y embalando pequeñas evidencias, pero Alessandro sabía que todo eso era una pérdida de tiempo. Leonardo y Chloe no eran criminales improvisados; estaban acorralados, desesperados y armados. Una combinación mortál.El jefe de seguridad de los Valenti se acercó a Alessandro tras colgar su propio transmisor.—Señor, rastreamos el GPS del vehículo de la señora Elena. Su auto sigue estacionado en el garaje de la clínica médica. Sin embargo, no hay registro de que haya salido del perímetro por las vías peatonales prin
Last Updated : 2026-08-31 Read more