La señora Elisa parpadeó despacio, enfocando la figura de Alessandro. El imponente magnate dio dos pasos al frente, desabrochando el único botón de su saco antes de inclinarse ligeramente con una cortesía impecable.—Es un honor conocerla al fin, señora —dijo Alessandro, extendiendo una mano firme que rodeó con delicadeza los dedos frágiles de la mujer—. Lamento no haber venido antes, pero le aseguro que los mejores especialistas de Nueva York ya están a cargo de su caso.—Gracias... —susurró Elisa con voz débil, mirando alternadamente a su hija y al empresario—. Mi pequeña me había contado que estabas muy ocupado. Verlos juntos... me da tanta tranquilidad.Elena sonrió con ternura, pero por dentro sentía un nudo amargo. Ver a su esposo interpretar el papel de un cónyuge atento le provocaba una mezcla de consuelo y culpa. Sin embargo, antes de que pudiera cambiar de tema, la puerta de la habitación se abrió de forma pausada.En el umbral aparecieron su padre, Leonardo, y su madrastra,
Last Updated : 2026-08-15 Read more