Salí del bar sin mirar atrás. La puerta se cerró con un golpe sordo y el aire de septiembre me golpeó la cara como una bofetada. Olía a hojas secas, a gasolina y a algo que ya no reconocía, la certeza de que, por fin, no había nada más que esperar.Caminé hasta el auto y arranqué. No miré el móvil. No pensé en si Lorenz se había quedado mirando la puerta o si simplemente había vuelto a su cerveza como si yo nunca hubiera existido.Cuando llegué a casa, me quité el abrigo sin prisa. Las luces del salón seguían apagadas; solo la de la cocina, que había dejado encendida por costumbre, iluminaba el pasillo. Los papeles del divorcio seguían encima de la mesita, exactamente donde los había dejado..Me senté en el sofá sin quitarme los zapatos.Las palabras de Lorenz seguían sonando dentro de mi cabeza, una detrás de otra, claras y definitivas“Me da asco.”“Fuiste la mujer de mi primo.”“Esto ya no es amor.”“Firma los papeles.”No lloré ni grité. Solo me quedé mirando el techo, con las
Última actualización : 2026-09-04 Leer más