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Pusiste tus ojos en ella

Author: Mila Dalvi
last update publish date: 2026-08-20 09:05:37

Marlene iba a hablar de nuevo, tenía más cosas que decir, pero Franco no le dio tiempo.

—Lárgate —dijo de mal humor— el que me hayas criado no te da derecho a meterte en mi vida. Sigues siendo solo una empleada, como siempre lo has sido.

Marlene se quedó quieta, se le llenaron los ojos de lágrimas, había cuidado a ese hombre con tanto amor desde que era un bebé. Lo había protegido de la indiferencia de sus padres, le había cantado cuando tenía fiebre. Le había mentido a doña Cecilia para que no
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    Al día siguiente recibieron la visita de una pareja de la isla, eran amigos de Franco, él los recibió en la terraza y les presentó a Cristal.—Esta es mi esposa —dijo, con la mano en la cintura de ella— Cristal.La mujer sonrió, el hombre estrechó la mano de Cristal.—Mucho gusto —dijo él.—Igualmente —contestó Cristal, inocente, sin notar la mirada de malicia que los dos le dirigían.Se sentaron, una empleada les llevó café y pasteles, la mujer, que había sido amiga de Lorena por años y no sabía qué había pasado ni por qué Franco la había terminado, no tardó en hablar.—Qué joven es usted —dijo, mirando a Cristal de arriba abajo— Lorena siempre fue una anfitriona excelente, sabía recibir, sabía conversar, siempre tan bella, esta casa se siente distinta sin ella.Cristal bajó la mirada, aunque era una chica muy inocente, al mencionar la otra mujer a Lorena, se dió cuenta de que las cosas andaban mal.Franco explotó de inmediato al escuchar que la mujer mencionaba a Lorena.—¡Cállate!

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    Ya no continuaron las compras. Franco todavía estaba furioso, agarró a Cristal del brazo y la llevó directo al auto, lo hizo con fuerza, ella se quejó un poco porque la lastimaba.—Sube.Ella obedeció sin decir nada, el camino de regreso a la casa fue en silencio, Franco apretaba el volante con fuerza. Cristal miraba por la ventana, con las manos juntas en el regazo y el corazón agitado.Al llegar, él bajó primero y esperó a que ella saliera, entraron. Franco cerró la puerta de un golpe y se giró hacia ella en el recibidor.—Escúchame bien, Cristal, conmigo no vas a estar jugando.Ella levantó la vista, asustada.—Yo… yo no estaba jugando…—¡No me interrumpas! —gritó él— vi cómo le sonreías a ese tipo, como si nada, como si yo no existiera.—Solo me estaba mostrando unas cosas de madera —dijo ella, con la voz temblando— no hice nada malo.Franco dio un paso hacia ella, el recuerdo de Lorena le llegó de golpe, la imagen de ella en la cama de otro hombre, sintió que su furia crecía al r

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