Tercera persona.Mientras Beth permanecía encerrada entre las paredes del palacio Lycan, el mundo exterior se estaba desmoronando.El Aquelarre de la Emperatriz, el más antiguo y poderoso del continente, ardía desde adentro.No con fuego de verdad, aunque también hubo de ese. Ardía con algo peor: la traición.Desde la noche en que Elizabeth Wardwell cayó prisionera, las grietas que siempre habían existido bajo la superficie del aquelarre se convirtieron en abismos.Las brujas más jóvenes, las que nunca habían conocido la guerra de verdad, gritaban que Beth los había vendido.Las mayores guardaban silencio, y ese silencio pesaba como una sentencia.Las del círculo externo se reunían en pequeños grupos al caer la noche, susurrando nombres y lealtades, trazando líneas invisibles que pronto se volverían infranqueables.Martha Blackwood lo veía todo.Lo veía y, por primera vez en cuarenta años como Bruja Suprema, no sabía cómo detenerlo.Estaba de pie frente a la ventana de su estudio, con
Última actualización : 2026-08-06 Leer más