Benjamín Drake.El silencio no era algo que un rey Lycan conociera a menudo. Para alguien como yo, cuya existencia se ha definido por el estruendo de la guerra, el rugido de la bestia y el murmullo incesante de las conspiraciones en la corte, el silencio suele ser un preludio: la calma antes de que la sangre empiece a correr.Sin embargo, en este rincón olvidado de mis jardines privados, bajo los robles antiguos que han visto caer imperios, el silencio era algo distinto. Era absoluto.Fenrir, que normalmente era una tormenta de instintos y exigencias, se había quedado mudo. No era el silencio de la sumisión, ni el de la derrota. Era el silencio del entendimiento.Recordé, brevemente, todas las veces en que había confundido el silencio de mi lobo con simple agotamiento, sin sospechar jamás que existiera una tercera categoría: el silencio de algo que finalmente reconoce que ha encontrado lo que había estado buscando sin saberlo.Elizabeth o Freya, pues en este momento la distinción era
Zuletzt aktualisiert : 2026-09-18 Mehr lesen