El rugido de las turbinas del jet Gulfstream de la Banca Vitale cortaba la noche húmeda en la pista privada del aeropuerto de Catania.Valerio subió la escalerilla a zancadas ciegas, sin volverse, con el rostro de piedra y la ecografía de las cinco semanas arrugada en el bolsillo interior de su saco. A bordo, las luces eran tenues, Stefano lo siguió a dos pasos, temblando ante la tormenta que sabía que el heredero desataría en la junta de Milán.Sin embargo, abajo en la plataforma de embarque, Bianca Di Mauro no abordó la nave de los Vitale.Oculta tras unas gafas oscuras de marco ancho y una pañoleta de seda que le cubría el cabello teñido de castaño oscuro, la condesa observó el despegue del jet hasta que las luces rojas de posición se perdieron en las nubes bajas.A su lado, un abogado del bufete Sforza le sostenía un equipaje de mano sin distintivo
Última actualización : 2026-08-15 Leer más