El frío que entraba por la rendija del portón golpeaba el rostro de Fiorella como una ráfaga de agujas heladas.A través del cristal sucio del visor, la escena le cortaba el aliento, Valerio yacía inmóvil sobre el cartón empapado, con los labios amoratados y el cuerpo rígido tras las breves convulsiones del hipotérmico.— ¡Hay que meterlo, carajo! — gritó Marco Rossi, descorriendo el pesado cerrojo de hierro con un chasquido violento.La puerta de lámina se abrió de golpe.El viento del norte se coló en el taller, agitando las sábanas viejas. Marco corrió por el barro, se agachó junto al cuerpo del magnate y lo tomó por los hombros.— ¡Ayúdame, Fiorella! ¡Está helado como una piedra! — exclamó el anciano, arrastrando a Valerio hacia el interior.Fiorella se qued&
Última actualización : 2026-09-14 Leer más