Las palabras de Valerio resonaron en la habitación con el peso desgarrador de una sentencia ejecutada. Fiorella sintió que el aire se volvía denso, insoportable.Las lágrimas, calientes y silenciosas, surcaron sus mejillas sin que pudiera detenerlas.Lo miró, la piel cetrina, los ojos hundidos, esa vulnerabilidad tan ajena al magnate despiadado que alguna vez la arrastró al infierno.Su primer impulso fue abrazarlo, decirle que se quedara, pero el fantasma de su bebé perdido y el recuerdo de su padre destruido se interpusieron como una muralla infranqueable.— Si eso es lo que necesitas para sanar... lo haré — susurró Fiorella, apretando los puños sobre las sábanas para no flaquear — Recomenzaré. Pero no por odio, Valerio... sino porque estar juntos nos destruye.— Voy a protegerte, Fiorella… ¡siempre!, te daré tu espacio, y aunque no me veas, siempre estaré para ti… — él dijo como una promesa — Se que no merezco tu perdón, y no voy a orillarte a dármelo, pero no voya a abandonarte nu
Última actualización : 2026-09-18 Leer más