El socio de Rodrigo miró el mensaje y sintió que hervía de rabia. ¿Una cita? ¡Parece que él lo llama así! Aquella noche fue solo un accidente! Rechazó de plano su solicitud de contacto.—Maggie, cambia de bufete de abogados.—¿Ah sí? ¿Hay algo que no sea de su agrado, señor Moisés?—El despacho es excelente, pero la gente que lo trabaja no. Cámbiela.—De acuerdo.Más tarde, fue al bar en el que había invertido para relajarse. Llevaba tiempo soltero y empezaba a aburrirse; quería estar tranquilo. ¿Quién iba a imaginar que se encontraría de nuevo con Juan?Juan parecía otro muy distinto al caballero refinado que era de día. Llevaba la camisa negra entreabierta, dejando ver sus clavículas marcadas, lo que le daba un aire extrañamente austero. Ya no llevaba gafas, y sus ojos oscuros e insondables tenían un brillo casi escénico.—Señor Moisés... qué casualidad.Moisés giró la cabeza con frialdad y siguió haciendo girar su copa como si no lo hubiera visto. Juan, ajeno a todo, se sentó a su
Última atualização : 2026-08-25 Ler mais