—¿Ah? ¿En serio? —respondió Aletta, nerviosa.—Sí —afirmó Nicolas—. Él nunca come en lugares como este. Por lo general, siempre le pide al chico de los recados que le compre comida para comer en su oficina, o prefiere salir a comer con el señor Marvin.—Entonces, ¿para qué está aquí ahora? —murmuró Aletta, palideciendo. Bajó la cabeza profundamente, sin atreverse a mirar al frente de nuevo.Sin embargo, la curiosidad superó su miedo. Unos segundos después, Aletta se atrevió a robar una mirada. Para su desgracia, su jefe ahora caminaba abriéndose paso entre la multitud, manteniendo un paso firme hacia su mesa. Esos ojos oscuros no apartaron la mirada de Aletta ni por un segundo.—Cómo voy a saberlo. —Nicolas también entró en pánico—. Eh, parece que camina hacia nuestra mesa, ¿verdad?Aletta se quedó muda. Su corazón latía tan fuerte como el redoble de un tambor. Estaba realmente aterrada de que Dennis se atreviera a sentarse en la misma mesa. ¿Qué pasaría si ese hombre dominante gritab
Última actualización : 2026-08-22 Leer más