—¡Oye! ¿Señor? ¿Puede escucharme? —llamó Aletta, presa del pánico.Le dio unas suaves palmaditas en la mejilla, intentando despertarlo, pero no obtuvo respuesta alguna. Luego, presionó su pecho repetidas veces para bombear el agua hacia afuera, pero él seguía sin reaccionar.Aletta cerró los ojos por un momento.—No hay otra opción... perdóneme, señor.Con los ojos fuertemente cerrados, Aletta posó sus labios sobre los de él para darle respiración boca a boca. Lo hizo varias veces sin dudarlo.¡Cof, cof!—¡Gracias a Dios, ha despertado! —exclamó aliviada.El hombre intentó levantarse; se sentó mientras tosía violentamente, expulsando los restos de agua de sus pulmones.—¿Se encuentra bien? Venga, déjeme llevarlo al hospital —ofreció Aletta, preocupada.—¡No! —se negó el hombre de inmediato—. Por favor... solo lléveme a mi casa.—¿Qué? ¿A su casa? ¿Está seguro de que quiere ir a casa en este estado? ¿No sería mejor que fuéramos al hospital?—Estoy seguro. Lléveme a casa.Al ver la mira
Dernière mise à jour : 2026-07-20 Read More