ElenaLogramos meter a todas —unas quince mujeres entre humanas y empleadas de la manada— dentro del almacén de herramientas de la piedra baja, el refugio seguro fuera del núcleo del palacio. La puerta reforzada se traba con una barra de hierro maciza. El espacio es angosto, huele a polvo, aceite de motor y al sudor frío del miedo colectivo. Las mujeres están agazapadas entre los sacos de repuestos y las cajas de herramientas, tapándose la boca para ahogar los sollozos.—¿Por qué nos trajo con ella? —susurra una de las empleadas jóvenes mirando hacia mí con recelo, mientras se abraza las rodillas—. Es una humana cualquiera... ¿por qué arriesgarse por nosotras?—Porque el Alfa la eligió, y porque si no fuera por ella, estaríamos muertas en los pasillos —le responde Martha de manera tajante, zanjando cualquier debate con una autoridad que no admite réplica, aunque su mirada hacia mí sigue siendo distante.De repente, un sonido seco rompe la tensión en el exterior.Clang.Un golpe sordo
Last Updated : 2026-08-31 Read more