Adrian llegó a casa más tarde de lo habitual, esperando encontrarla a oscuras y en silencio. En cambio, la luz cálida de la cocina seguía encendida.Aminoró el paso al acercarse. Por un momento, simplemente se quedó ahí, de pie.Alba estaba junto a la estufa, con una mano apoyada en la encimera mientras revisaba algo que se cocinaba a fuego lento en una sartén. Llevaba el cabello suelto, atado ligeramente hacia atrás, y todavía vestía la blusa sencilla con la que había salido de casa esa mañana.Se veía cansada. Pero seguía trabajando.Adrian se apoyó en el marco de la puerta.—Llegas tarde.Alba miró por encima del hombro.—Tú también.—Estaba trabajando.—Yo también.Ninguno de los dos se movió. El intercambio era ordinario, casi demasiado ordinario. Y sin embargo, últimamente nada entre ellos parecía tan simple como antes.Los ojos de Adrian se desviaron hacia la encimera. Había dos platos. Dos vasos. Y suficiente comida para dos personas. Su mirada volvió a ella.—¿Hiciste cena?A
Última actualización : 2026-08-31 Leer más