Doña Reyes llegó esa tarde sin avisar.Alba estaba a mitad de revisar una pila de artículos de investigación cuando escuchó pasos acercándose a la sala. Esperaba que fuera alguien del servicio, o tal vez Adrian regresando más temprano de lo habitual. En cambio, Doña Reyes apareció en el umbral.La mujer mayor se detuvo al ver los papeles esparcidos sobre la mesa de centro.—¿Sigues trabajando?Alba levantó la vista.—Ya casi termino.Cerró la carpeta con cuidado, aunque no apartó los papeles. Doña Reyes entró en la sala y tomó el sillón frente a ella. Por un momento, ninguna de las dos habló. El silencio no era del todo incómodo, pero tampoco era cálido. Alba había aprendido, con el tiempo, que Doña Reyes rara vez venía a verla sin un motivo. Esperó.La mujer mayor recorrió la habitación con la mirada antes de volver a posarla en Alba.—Adrian me cuenta muy poco.La expresión de Alba se mantuvo neutral.—No creo que le cuente mucho a nadie.—Eso es cierto.Doña Reyes entrelazó las man
Terakhir Diperbarui : 2026-08-31 Baca selengkapnya