Sintió la necesidad de alejarse de allí. Desde que entró en el consorcio Aristizábal, todo lo que se había planteado se había ido al carajo: primero por ese niño, y luego, ahora, con Adriel, porque en su mente tenía muy claro que lo detestaba, que lo odiaba, pero su cuerpo, ese sí que no sabía de rencores, y recordaba muy bien todos los momentos vividos con ese traidor. Lo mejor era alejarse cuanto antes.—Buenas noches, ya es muy tarde, debo regresar a mi casa —dijo apresuradamente, y comenzó a alejarse.—Espera —dijo Adriel con un tono autoritario, y ella se detuvo en seco—. Yo no te he dicho que te retires. Tú y yo tenemos unos cuantos asuntos pendientes que tratar, porque no habrás pensado que no te había reconocido, Susana.Ella sonrió con malicia.—Qué bueno que ya nos quitamos las caretas, Adriel.—Y
Última actualización : 2026-08-15 Leer más