No hay lugar para la compasión en su juego.Susana se mantuvo inmóvil junto a la puerta de la UCI, aferrándose a Dios con desesperación mientras su corazón palpitaba en vilo. Sus ojos se llenaron de lágrimas y oraba en silencio, rogando que no le arrebataran a su hijo nuevamente. Había sufrido demasiado en el pasado, perdiendo gran parte de su vida, y ahora anhelaba con todas sus fuerzas verlo crecer, disfrutar cada instante junto a su pequeño Emiliano.La angustia le oprimía el pecho, pero se aferraba a la esperanza de que Emiliano saldría adelante.A mitad de la noche, Adriel irrumpió en el hospital, y en el instante en que Susana lo vio, buscó refugio en sus brazos. Se abrazaron con fuerza, como si el contacto pudiera transmitir consuelo y alivio en medio de la angustia que los rodeaba. Ella le contó que, hasta ese momento, no había habido ninguna mejora en el estado de Emiliano.Adriel, con la mirada cargada de amor y preocupación, notó que Susy se veía demacrada y con los ojos hi
Última actualización : 2026-09-01 Leer más