—Voy a bajar un momento. Regreso enseguida.Vi a Hugo inclinado junto a la entrada, poniéndose los zapatos, y un escalofrío me recorrió el cuerpo.Había vuelto al pasado.—Quédate aquí tranquila, amor. Cuando vuelva, te traeré de la pastelería, el pastel de castañas que tanto te gusta, ¿sí?Al oír aquel tono cariñoso, sentí una punzada en el pecho.Hasta el momento de mi muerte, nunca había logrado entenderlo.Habíamos sido novios durante tres años y llevábamos cinco de casados. Nos amábamos profundamente y nunca nos habíamos sido infieles.En mi historial médico no constaba ningún embarazo ni parto, y los estudios tampoco mostraban señales de que hubiera dado a luz.Los tres niños tampoco tenían ningún parentesco biológico con él.Sin embargo, en mi vida anterior él había insistido en que eran míos.Incluso me había obligado a renunciar a una fortuna de varios millones y marcharme con las manos vacías.¿Por qué?Hasta descubrir la verdad, no podía permitir que Hugo saliera de casa.Cu
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