A la mañana siguiente, los colores parecían ser más vibrante, más cálidos o… ¿Tal vez era yo? En lugar de despertarme con flojera como solía ocurrir, me encontraba llena de energía. Maximilian estaba a mi lado, completamente dormido, sin camisa, dejando sus músculos bien formados a la vista. Después del orgasmo que me proporcionó anoche, de aquellas palabras que me movieron el corazón, no habíamos hecho nada más. Solo comer y luego… vino a la habitación donde me hospedaba. Durmió a mi lado, sin exigir nada más que mi compañía pese a notar la gran erección en sus pantalones y yo lo dejé. No lo eché, no lo insulté. Porque esa erección la causé yo. Él me deseaba. Lo pude ver en sus ojos. No había asco, repulsión. Solo un deseo voraz. Después de dos años sintiéndome como un estorbo, como un objeto sin utilidad, por fin volví a sentirme plena. No debería sentirme de esa manera a su lado, ya que me rompió el corazón en el pasado. Pero, las cosas habían cambiado. Esta podría ser nu
Última actualización : 2026-08-03 Leer más