••Narra Vienna•• Sentía un nudo en el estómago a medida que el avión ascendía, acercándose al cielo. No era miedo de volar, sino de irme, de arriesgarme a nueva vida. Estaba poniendo en riesgo todo, incluso mi propia vida, por la posibilidad de recuperar mi movilidad. Desde la ventanilla, el país se reducía a un mosaico: el verde de los campos, el gris de las ciudades, el azul del mar. Todo parecía tan pequeño desde arriba. Tan lejano. Hasta que lo noté. Las luces comenzaron a apagarse. Primero en las zonas rurales, donde las manchas de luz se desvanecieron como si alguien las hubiera borrado. Luego, en las ciudades, los destellos se extinguieron uno tras otro. Incluso de día se podía notar la diferencia de una ciudad con electricidad a una que no. Fruncí el ceño, confundida. ¿Qué estaba pasando? Justo en ese momento, una azafata salió de la cabina con el rostro pálido. —Señores, lamentamos informar que parece haber ocurrido un apagón nacional. No tenemos más detalles, pe
Última actualización : 2026-08-19 Leer más