[Punto de vista en tercera persona]El dormitorio no estaba mejor: las puertas del armario estaban abiertas de par en par, con la ropa desparramada por el suelo. Sin embargo, la caja fuerte permanecía intacta.Esto no había sido un robo.—¡Zita Rinaldi! —gritó Emilio, con la voz quebrándose por la rabia.Nadie respondió. Permaneció inmóvil en medio de los escombros, apretando los puños con fuerza.De pronto, se oyeron pasos apresurados en el pasillo.Carlotta apareció en el umbral, vestida con un conjunto de casa de color rosa pálido y sosteniendo una bolsa térmica para comida. En el instante en que procesó el desastre del interior, la bolsa se le resbaló de los dedos y cayó al suelo con un golpe seco.—¡Dios mío! —Se cubrió la boca con las manos y, al instante, sus ojos se llenaron de lágrimas—. Emil... ¿Zita hizo esto?Emilio no respondió.Carlotta avanzó un par de pasos, se agachó y recogió el trozo de un marco de fotos roto. Las lágrimas ya le rodaban por el rostro.—¿Cóm
Baca selengkapnya