Sola, el silencio adquirió otra dimensión. Sophia permaneció sentada unos segundos, sin moverse. La mano subió hasta la barriga de forma automática; los dedos se deslizaron despacio sobre el tejido, en un gesto que ya no era solo hábito. Era necesidad. — No voy a dejar que te quiten de mí… —la voz salió baja, casi sin fuerzas. Los labios temblaron un instante—. Te lo prometo, mi pequeña… Aurora, mamá hará cualquier cosa para quedarse a tu lado. Sophia cerró los ojos despacio, y las lágrimas llegaron sin resistencia, deslizándose en silencio, sin intento de contenerlas. Cuando el abogado regresó a la sala, encontró a Sophia exactamente como la había dejado. Sentada en la misma posición. Ella levantó la mirada en cuanto él entró, y había expectación allí, contenida, pero imposible de ocultar. El abogado recuperó su lugar con tranquilidad, abrió la carpeta una vez más, manteniendo los ojos sobre las páginas un segundo antes de cerrarla del todo. — Señora Bennett… —empezó, con la vo
Zuletzt aktualisiert : 2026-10-14 Mehr lesen