El sol de la mañana se filtraba con una claridad hiriente a través de los cristales de la suite 402, iluminando cada rincón de la lujosa habitación. Cristian permanecía de pie frente al gran espejo del cuarto de baño de mármol, con el torso desnudo y los brazos apoyados sobre el borde del lavabo. Sus ojos oscuros, fijos en su propio reflejo, no mostraban el letargo de los días anteriores; emanaban una frialdad analítica e implacable.Levantó sutilmente el rostro y pasó la yema del pulgar por la comisura de su labio inferior. Allí, justo en el borde, había una pequeña herida. Un corte milimétrico, hinchado y con una costra fina de sangre seca. No era el resultado de un golpe en el accidente automovilístico; era la marca inequívoca de la entrega salvaje de la madrugada anterior, el rastro físico del beso con el que había quebrado la armadura profesional de Elena en la sala de aislamiento. Al rozar la herida, un latigazo de adrenalina le recorrió la espina dorsal, trayendo de vuelta el a
Last Updated : 2026-09-07 Read more