Nathaniel apretó la mandíbula hasta que los tendones del cuello se le tensaron como cables de acero. Cerró los ojos con fuerza, tragó saliva con dificultad y soltó un suspiro largo, librando una batalla titánica por dominar su propio cuerpo. Despacio, con una delicadeza que me desarmó por completo, retiró la mano de debajo de mi falda. La subió con cuidado y apoyó ambas palmas sobre el cuero del sillón, a los costados de su cuerpo, sin volver a tocarme un solo milímetro. Abrió los ojos despacio; el deseo ardía en su mirada, pero el respeto y la cordura habían ganado la pelea sin discusión. —Está bien... —dijo con la voz quebrada por el esfuerzo físico de frenar en seco—. Tranquila, Scarlett. Ya me detuve. No hubo reproches, ni forcejeos, ni malas caras. Se quedó ahí, mirándome con una preocupación pura en sus ojos grises, esperando pacientemente a que yo me recompusiera. Sentí una oleada de alivio tan inmensa que casi me desmorono sobre su pecho. Claire era una maldita mentirosa y
Última actualización : 2026-08-21 Leer más