La cumbre en el salón de eventos del Grand Regency reunía a lo más selecto del mundo inmobiliario, pero para mí no era más que una pasarela personal. Tras días sintiéndome acorralada, arruinada y al borde del abismo, decidí que si iba a quemarme en este juego, lo haría brillando. Me tomó una hora entera arreglarme en la suite. Cuando salí de mi habitación, vestida con un vestido ajustado, de esos que hacen que los hombres volteen por donde paso. Nathaniel me esperaba junto a la puerta principal, ajustándose los gemelos de plata de su esmoquin negro. Al escuchar mis tacones contra el suelo, se giró. El magnate de la construcción, el hombre que no pestañeaba ante contratos de cien millones de dólares, el estratega de hielo... se quedó absolutamente sin palabras. Sus dedos se congelaron en su puño. Sus ojos grises, oscuros como una tormenta en el mar, recorrieron cada centímetro del vestido, bajando por el escote, deteniéndose en la curva de mi cadera expuesta por la falda y su
Última actualización : 2026-08-13 Leer más