—Si crees que curarme te da acceso a algo más esta noche, estás más desorientado que ese intermediario en el sótano.—No creo, observo. Tú todavía no te has levantado, no me has empujado, no has sacado tu arma. Eso, Krasávitsa, es una conversación completa sin palabras.—O es cansancio.—O es que te gusta cuando me preocupo aunque lo odies.Anastasya se quedó callada un segundo y tuvo que apretar los puños, conteniendo las emociones que la recorrían de pies a cabeza.—No confundas preocupación con posesión, Volkov. Te queda grande la primera.—Llámalo como quieras, yo llamo a las cosas por su nombre cuando deja de servir el juego. Y ahora mismo, lo único que quiero es que dejes de sangrar en mis manos.—Qué tierno.Los labios de él se ladearon nuevamente en una sonrisa provocadora.—No soy tierno, cuido lo que considero valioso, eso también debería preocuparte.Ella lo miró de arriba abajo, todavía estaba arrodillado mientras fijaba la venda y sus dedos se tardaban más de la cuenta en
Última actualización : 2026-10-08 Leer más