Eira;Explotó. Mi cabeza. El dolor punzante e incesante era insoportable. Las náuseas me revolvían el estómago, retorciéndolo y estrujándolo. Tuve una arcada, a punto de vomitar, pero gracias a la Diosa no tenía nada en el estómago; solo salió aire. Me cubrí la boca con la mano mientras cerraba los ojos, intentando calmar el ardor en mi cabeza y en mi vientre.—Elisa —murmuré—. Por favor, ayúdame a quitar este dolor. Mi cabeza se me va a terminar cayendo del cuello si no lo haces.—Que se caiga —me espetó.—Este no es el momento para ser insensible y lo sabes. Si mi cabeza se cae y muero, tú mueres conmigo, ¿o acaso no lo crees así?Gruñó, bajo. Azotó la cola de un lado a otro antes de echarse sobre sus patas.—¿Qué estás haciendo? —le reclamé—. El dolor me está matando. Quítamelo.—Tu dolor no tiene nada de mortal. Esto es algo que todo humano experimenta después de dejar que un líquido fuerte se apodere de su débil cerebro. Enfréntalo. El dolor se irá en poco tiempo.Me pasé la mano
Last Updated : 2026-09-23 Read more