Al bajar del edificio de Victoria, Alejandro sintió que la sangre le hervía de la rabia. Caminó directo a su auto en el estacionamiento y, sin poder contener la furia que llevaba por dentro, comenzó a darle golpes salvajes al capó. El metal crujía bajo el impacto de sus puños, pero el dolor en los nudillos no era nada comparado con los celos y la impotencia que le quemaban el pecho. Golpeó el vehículo una y otra vez, fuera de sí, antes de subir bruscamente y arrancar a toda velocidad. Mientras tanto, en la mansión Del Castillo, Andrea buscaba desesperadamente a Carlota. Cuando la encontró en el salón principal, no dudó en abordar el tema de inmediato. —Carlota, por favor, necesito que me ayudes —le pidió Andrea con desesperación—. Tienes que ayudarme a que Alejandro se case conmigo lo más pronto posible. Carlota la miró con serenidad, manteniendo la elegancia de siempre, pero le negó la petición con la cabeza. —Tranquilízate, Andrea. Tienes que esperar —respondió Carlota con v
Última atualização : 2026-08-10 Ler mais