La cena transcurrió entre risas ligeras, anécdotas de la alta cocina y una complicidad que crecía a cada minuto. Victoria se sentía cómoda, valorada y, sobre todo, escuchada. Al terminar la velada, Fernando pidió la cuenta y, con la misma elegancia de toda la noche, la acompañó de vuelta a su apartamento. Durante el trayecto, las luces de la ciudad iluminaban el interior del auto. Victoria miraba a Fernando de reojo, agradeciendo en silencio la paz que ese hombre le transmitía. Sin embargo, al doblar la esquina de su calle, una sombra aguardaba en la penumbra. Estacionado a pocos metros de la entrada del edificio, el auto deportivo de Alejandro destacaba en la oscuridad. Desde el asiento del conductor, con las manos apretadas al volante hasta dejar sus nudillos blancos, Alejandro vio llegar el vehículo de lujo. Sus ojos, rojos por la furia y las pocas horas de sueño, se clavaron en la pareja. El auto de Fernando se detuvo suavemente frente al portal. El chófer bajó a prisa para
Última atualização : 2026-08-14 Ler mais