Durante unos segundos, Alchester no reaccionó.Las palabras de Ágata parecieron tardar en llegar hasta él. Su rostro perdió toda expresión y permaneció callado, de piedra. Incluso llegó a pensar que había entendido mal, porque para él aquello resultaba absurdo.—¿Una reproductora...? —repitió con incredulidad—. ¿Un hijo?Su mirada se desplazó hacia Galilea, como si buscara una confirmación en su rostro.—Claro... Ahora entiendo. De eso se trataba el dolor que sentía constantemente, como si me fuera a morir... Me traicionaste, Galilea.Con esa revelación, Alchester confirmó las sospechas de la loba. Ella se había preguntado si Alchester podía sentir el dolor del que le había hablado Volkan, y ahora tenía su respuesta.Luego, Alchester parpadeó repetidas veces, tornándose pensativo.—Así que estás embarazada... Pero ese hijo podría ser mío en realidad —manifestó de repente.La frase hizo que Ágata lo observara con disgusto. —¿Qué estás diciendo? —cuestionó, indignada—. ¡¿Cómo te atreve
Última actualización : 2026-08-22 Leer más