Mientras tanto, en la mansión Angelini, el ambiente era considerablemente más tranquilo, aunque cargado de una tensión diferente.Davinna había tenido que cerrar La Dolce Vite a las cuatro de la tarde porque el termostato del horno finalmente colapsó, dejando la temperatura en cero y amenazando con arruinar las masas elaboradas durante el día. Por suerte, había logrado entregar la totalidad del pedido justo a tiempo.Ahora se encontraba en la amplia cocina de la mansión. Hornear siempre había sido su método de escape cuando el estrés amenazaba con sobrepasarla. Sobre la isla de granito central tenía tazones con harina, azúcar, huevos frescos y una bandeja con fresas maduras.De pronto, un cosquilleo en el paladar la hizo detenerse. Al ver las fresas dulces, sintió un rechazo repentino, casi una ligera náusea al imaginar el sabor empalagoso. Sin embargo, la vista de un limón amarillo sobre la cesta de frutas le produjo una saliva intensa en la boca. Tomó el limón, lo cortó por la mitad
Última actualización : 2026-09-06 Leer más