Ni él puede parar, ni ella puede moverse de donde está. Parece como si le hubieran atornillado los pies al piso. Katya siente un calor abrasivo subirle por el pecho al verlo, cómo sigue moviendo esa mano grande y firme sobre su miembro, soltando gruñidos graves, guturales, que le retuercen las entrañas. Tragó saliva con dificultad, la garganta seca, mientras sus pezones se endurecían bajo la tela de la blusa del pijama, cosquilleando, pidiendo contacto, una boca que los abrazara. El calor la recorría entera, concentrándose con fuerza en su bajo vientre, una presión húmeda y pesada que crecía sin que nadie la tocara. Y entonces lo supo: podía correrse así, solo con verlo. Solo con ver esa mano —la misma que llevaba su anillo de bodas brillando en el dedo— moverse rítmica, segura, sobre ese miembro grueso, venoso, palpitante de deseo.Sus miradas se cruzaron en ese instante, y de ambas bocas se escaparon gemidos ahogados al mismo tiempo.—Ah…—Aahh…El placer los golpeó a la vez, profu
ปรับปรุงล่าสุด : 2026-08-31 อ่านเพิ่มเติม