Katya dio un paso adelante, sin poder creer lo que veía. Rossana estaba allí, de pie, pálida, con el cabello revuelto y los ojos hinchados de tanto llorar. Antes de que pudiera decir una palabra, ambas corrieron la una hacia la otra y se fundieron en un abrazo desesperado, como si quisieran fundirse en una sola persona. Lloraron, sollozaron, se apretaron con fuerza, temblando, sin dejar de decirse lo mucho que se habían extrañado, lo aterrorizadas que habían estado.—¡Pensé que nunca más te volvería a ver! —sollozó Rossana, aferrándose a ella como si fuera su salvación—. ¡Pensé que me había perdido para siempre!—Estás a salvo —le repetía Katya, besándole la frente, las mejillas, las manos—. Ya estás conmigo. Nadie te va a hacer daño jamás. Te lo prometo.Se sentaron juntas en la cama, abrazadas aún, y Rossana comenzó a hablar, con la voz rota, como si cada palabra le costara sangre.—Todo empezó ese día... Peter me dijo que lo acompaña a un lugar, que sería rápido, que era urgente. Y
ปรับปรุงล่าสุด : 2026-08-23 อ่านเพิ่มเติม