Capítulo 122: Esposo, creo en ti. Habían pasado varios días desde el encuentro en la finca de flores. La luna menguante se alzaba sobre los terrenos del castillo del Rey Alfa de Luna de Plata, para la celebración del cumpleaños de Melina. Los jardines brillaban con faroles de luz suave, mesas largas cubiertas de manteles blancos, arreglos de rosas y hortensias, y el murmullo constante de invitados bien vestidos que se movían entre las luces y la música. Todo era espléndido y elegante, pensado hasta el último detalle para que la manada viera unidad y generosidad. En la mansión del Segundo Alfa, lejos del ruido de la fiesta, Melina terminaba de alistarse en su habitación. El vestido dorado caía en pliegues brillantes sobre su cuerpo, el cabello corto negro recogido con broches finos, los labios pintados de rojo con cuidado. Se miraba en el espejo cuando la puerta se abrió sin previo aviso. Sigmund entró, cerró detrás de sí y se detuvo a unos pasos, con la expresión tensa. —¿
Last Updated : 2026-09-12 Read more