Capítulo 137: Tengo que matarla. Horas después. El atardecer teñía de rojo y naranja el cielo sobre la costa de Garras Sangrientas. El sol descendía lentamente hacia el horizonte, reflejándose sobre el mar como una línea de fuego mientras el viento soplaba con fuerza desde las aguas abiertas. En aquella hora nadie solía acercarse a esa parte de la costa. Era demasiado solitaria, demasiado salvaje, y Cordelia prefería que fuera así. Una enorme loba de pelaje rojo intenso corría a toda velocidad junto al mar. Sus patas se hundían en la arena húmeda y volvían a impulsarla hacia adelante con una fuerza impresionante digna de la hembra Alfa que era ella. Cyla, la loba de Cordelia, avanzaba sin detenerse, dejando profundas huellas sobre la arena mientras el olor de la sal y del mar llenaba sus sentidos. Durante unos minutos no existió nada más. Ni las manadas enemigas, ni Magnus, ni Kiara, ni los planes que llevaba semanas preparando. Solo el viento, el mar y la libertad de cor
ปรับปรุงล่าสุด : 2026-09-18 อ่านเพิ่มเติม