PETEAmaba a mi pueblo, pero era incapaz de hacer algo tan cruel. Si podía resolverlo sin causarle un trauma a esos niños, lo haría, pero si mi padre no me daba esa opción, entonces pasaría de ser una desdeñada a una desterrada, claro, si es que lograba escapar del castigo por mi traición.—¡Hoy estamos de fiesta! ¡Mi hija, Pete, por fin se nos une como siempre tuvo que ser! —exclamó haciendo que todos alrededor aplaudieran y vitorearan, mientras que yo me sentía como una condenada dirigiéndome hacia la horca.Me acerqué a la mesa y apoyé mi anular en el borde, escondiendo el resto de los dedos.—¿Sabes por qué ofrecemos el dedo anular izquierdo? —preguntó mi padre sacando la navaja de entre las brasas, al rojo vivo.—Porque en él está la «vena amoris», que se conecta directo con el corazón —respondí sin poder apartar mi atención de mi dedo.Lo iba a extrañar.—Tu lealtad no será hacia ningún hombre, porque no lo tendrás. Tu amor no será hacia tus hijos, porque jamás nacerán. Desde ah
Última atualização : 2026-09-28 Ler mais