SABINA SARTORITravis, sin apartar la vista de Romeo, por fin soltó su mano y le dio unas palmadas en la mejilla.—Cuídate… no vaya a ser que me den ganas de terminar lo que dejé inconcluso en tu mansión. —Le guiñó un ojo y noté como Romeo se esforzaba por permanecer firme, aunque las rodillas le temblaran.Travis me llevó de la mano hacia las puertas que separaban la sala donde los siete se reunirían, cuando Romeo se hizo escuchar de nuevo:—Sabina, el único que puede entrar como representante de los Sartori es tu padre —la soberbia en sus palabras me revolvió el estómago.Cuando volteé vi a Aurora a su lado, abrazándolo mientras lo veía con piedad. Ya había olvidado esa actitud suya de mártir.—Sabina, ¿por qué no te quedas con nosotros? —preguntó Aurora con una actitud ensayada—. Podríamos limar asperezas.Se acercó acariciando su vientre y con una sonrisa gentil estiró su mano, esperando que la tomara.—Vas a ser tía. A Romeo y a mí nos encantaría que fueras la madrina de nuestro
Zuletzt aktualisiert : 2026-08-14 Mehr lesen