Alexander alzó las cejas con sorpresa, pero una sonrisa ladina se le dibujó de inmediato en los labios. La idea le encantaba; quería ver a Valentina montándolo desde la primera vez que se la cogió, aunque jamás la habría presionado a hacer algo que ella no quisiera.—Está bien… pero antes… —dijo él, enderezándose un poco mientras comenzaba a quitarse el saco, la corbata y la camisa—. Primero voy a hacer contigo lo que llevo toda la noche imaginando. Después podrás hacer lo que quieras conmigo.Alexander la tomó de los muslos y se agachó a besarla. Fue subiendo por la pierna, dándole lengüetazos y chupándole la piel con fuerza hasta dejarle varias marcas rojas. Cuando llegó cerca de la entrepierna, se pasó al otro muslo y bajó hasta la rodilla.Valentina apretaba los labios para no gemir, pero no le quitaba los ojos de encima. Él siguió lamiéndola sin prisa, disfrutando saber que la tenía bajo control.—¿Qué pasa, nena? —preguntó, pegando su verga contra su coño mojado.—Alexander… —gim
Última atualização : 2026-09-25 Ler mais