เข้าสู่ระบบAlexander estaba con Daniel, afinando los últimos detalles de la presentación de Valentina. Confiaba en la propuesta de su esposa; le parecía una idea interesante que podía mejorar el proyecto. Ahora solo faltaba que ella lograra convencer a los accionistas.Nikolái entró en la oficina con una tableta en las manos.—Me alegra que estés aquí —dijo, acercándose a ellos—. ¿Qué has pensado sobre la invitación que recibimos?Alexander arqueó una ceja. Sabía perfectamente a qué se refería, pero desde que había llegado al corporativo no había querido hablar del tema, ni siquiera con Daniel.—No me interesa —respondió con indiferencia.Nikolái entrecerró los ojos. Era la respuesta que esperaba de Alexander, pero no por eso pensaba dejar el asunto de lado. Aquella invitación le parecía sospechosa y no entendía por qué el internado había decidido organizar una reunión después de tantos años.—Alexander, no podemos ignorar esto. No es normal que el internado organice la primera reunión de la Gen
Valentina miró a su abuelo con sorpresa. No eran sus palabras lo que la desconcertaba, sino que estuviera enterado del pasado de Alexander. Desvió la mirada hacia Anthony, quien sonreía de lado con una expresión maliciosa.—Firma los documentos —insistió Valente—. Sé que has odiado a Alexander todo este tiempo. Ese estúpido matrimonio ni siquiera se ha consumado y tampoco hay un embarazo de por medio. No tienes ninguna razón para seguir casada con él.Valentina soltó una risa baja. No permitiría que nadie volviera a manipularla, ni siquiera su propio abuelo. Era evidente que Anthony estaba detrás de todo aquello, pero no pensaba darle el gusto de verla ceder ante sus intenciones.—Abuelo, ya te lo dije —respondió con una sonrisa—. No pienso divorciarme de Alexander.—¡Valentina! —exclamó el anciano, perdiendo la paciencia.—¡Basta, abuelo! —replicó ella, alzando la voz—. No tienes ningún derecho a decidir sobre mi vida.Valentina soltó un largo suspiro y trató de calmarse. No quería s
Valentina llegó al corporativo Luna con Natalia siguiéndola de cerca. Desde que Alexander le había asignado la tarea de protegerla, la joven se había mantenido atenta a cada movimiento, sin apartarse de ella ni siquiera durante el trayecto por los pasillos del edificio.Al llegar frente a la oficina de su abuelo, Valentina se detuvo y miró la puerta antes de volverse hacia Natalia. No sabía qué asunto tenía tanta prisa por tratar Valente, pero esperaba que no fuera nada que le quitara demasiado tiempo. Su presentación estaba cada vez más cerca y todavía tenía cosas que revisar antes de dirigirse al corporativo Hart.—Natalia, ¿podrías esperarme afuera? —preguntó con una sonrisa—. Solo voy a saludar a mi abuelo.Natalia miró la puerta de la oficina y después a Valentina. Aunque entendía que se trataba de su abuelo, tenía instrucciones de no separarse de ella.—Está bien, pero, por favor, si necesitas algo, no dudes en llamarme —dijo finalmente Natalia.Valentina asintió y entró en la o
Valentina miraba fijamente a Natalia. Ambas estaban sentadas en la parte trasera del vehículo, pero todavía no le había indicado al chofer adónde quería ir. Su nueva guardaespaldas parecía bastante cómoda con la situación y, a juzgar por su sonrisa, tenía otros planes además de cumplir con su trabajo.—Señora Hart, me esforzaré mucho en mi trabajo —aseguró Natalia con una gran sonrisa.—Dime Valentina… —respondió ella, devolviéndole la sonrisa.—Okey, Valentina. Entonces, seamos amigas, ¿te parece? —preguntó Natalia sin borrar la sonrisa de su rostro.—¿Amigas? —repitió Valentina, desconcertada.No era que tuviera algo en contra de hacer nuevas amistades, pero después de lo que había pasado con Miranda, la idea de confiar en otra persona no le parecía tan sencilla. Su mejor amiga de tantos años había resultado ser una perra que se revolcaba con su novio, el mismo al que ella había jurado amar antes de terminar casada con Alexander. Y pensar que durante tanto tiempo había confiado cieg
Alexander se acercó por detrás de Valentina, la rodeó con los brazos y le dio un beso tierno en el cuello.—Te ves hermosa —susurró, mirándola a través del espejo.Valentina sonrió. Estaba feliz con su relación con Alexander. Nunca imaginó que podría llegar a sentirse tan bien al lado del hombre que una vez juró odiar.—Esta noche es la cena con los Evans —comentó, intentando mantener la sonrisa—. Le dije a Miranda que llegaría a las siete.Alexander suspiró y asintió. Seguía en desacuerdo con que asistiera a aquella cena, pero no pensaba prohibírselo. No quería imponerle sus decisiones ni demostrarle su posesividad de esa manera.—No le dije que me acompañarías —añadió Valentina.—¿Por qué? —preguntó Alexander, arqueando una ceja.Valentina se giró entre sus brazos y lo miró con expresión inocente.—Porque, si le decía, podría advertirle a Marcos Evans. Es mejor que tu presencia sea una sorpresa —explicó.Alexander asintió y se inclinó para darle un beso corto en los labios, complaci
Anthony Solís se encontraba en su departamento cuando recibió la invitación del Internado Real de Ashbourne. Al leer el nombre de la institución y la fecha de la reunión, una sonrisa se dibujó en sus labios. Dejó el documento sobre la mesa y volvió a leerlo, deteniéndose en el anuncio del reencuentro de la Generación Legado.—¿Doce años después? —murmuró—. ¿Acaso el poder de los Hart ya no es tan influyente?Se recostó en el sofá, sosteniendo la invitación entre los dedos. Le resultaba curioso que el internado decidiera organizar una reunión después de tanto tiempo sin dar señales de vida. Los Hart siempre habían tenido contactos e influencia suficientes para conseguir lo que querían, así que le costaba creer que aquella invitación fuera una simple coincidencia.….Alexander seguía despierto pasada la medianoche. Le resultaba difícil conciliar el sueño después de recibir aquella invitación del Internado Real de Ashbourne. No entendía cómo era posible que, después de tantos años, hubie







