En casa de los Guzmán, Diego despertó en el estudio y recorrió la habitación con su mirada fría.Casi nunca dormía allí; cuando volvía a casa, solía quedarse en el estudio, así que no había nada fuera de lo común. Sin embargo, algo era distinto. Normalmente, aunque durmiera en el estudio, al despertar encontraba su ropa, sus zapatos y sus calcetines perfectamente ordenados a un lado.Hoy no había nada.Frunció el ceño, con la mirada sombría, pero antes de que pudiera pensar más, la puerta se abrió de golpe y apareció Lucía.La niña se frotaba los ojos, con la voz entrecortada por el llanto.—Papá, ¿dónde está mamá? ¿Por qué no me despertó? Voy a llegar tarde.Diego miró el reloj: efectivamente, estaban a punto de llegar tarde. ¿Así que Sofía no había despertado a su hija?¿No era eso lo que más le importaba? Para que Lucía no llegara tarde al colegio, Sofía siempre tenía todo preparado con tiempo, la llevaba puntual y jamás había llegado tarde ni una sola vez.¿Qué estaba haciendo ahor
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