“Emiliano, ¡hemos terminado!”Emiliano volvió a tomar el teléfono y se quedó mirando ese mensaje durante un largo rato.No entendía qué le pasaba últimamente a Lina, que no paraba de mencionar la ruptura.Conteniendo la inquietud, empezó a escribir:“¿Puedes dejar de hacer drama? Reservé tu restaurante francés favorito. ¿Dónde estás? Llámame ya.”Al darle a enviar, el mensaje se quedó con un solo check gris. Esperó unos minutos, pero el segundo check nunca llegó. Intentó llamarla por WhatsApp, y aunque sonó, nadie contestó. Entonces marcó su número de teléfono, y la llamada fue directamente al buzón de voz. Todo encajaba: ella lo había bloqueado.Emiliano se quedó paralizado, con el ceño profundamente fruncido.En ese momento, Valentina se acercó y, con solo echar un vistazo a la pantalla, lo entendió todo.—Emiliano, Lina últimamente se está pasando de la raya. ¿Cómo puede tratarte así? Tú, con toda tu buena intención, reservaste su restaurante favorito, y ella ni siquiera lo aprecia.
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