DamianEl día de la firma de mi divorcio con Mariana, fui solo al bufete de abogados, directo y sin rodeos.En la sala de conferencias, estaba acompañada de sus padres y sus representantes, aferrándose al último resto de estatus que le quedaba. Me quedé de pie al frente de la mesa, mirando a Mariana con absoluta indiferencia mientras los documentos quedaban extendidos frente a ella.—Firma, Mariana —le dije con voz pausada—. Ya no tienes nada más que hacer casada conmigo.Ella me clavó una mirada cargada de rabia y despecho, pero sabiendo que no le quedaba un solo recurso legal para pelear, tomó la pluma con los dedos temblorosos y plasmó su firma en cada una de las hojas.En cuanto el notario selló la última página, me abroché el saco, me di la vuelta y salí de la sala de conferencias a paso firme, dejando atrás a sus abogados y el circo que habían montado.Apenas había dado unos pasos por el pasillo, el sonido apresurado de sus tacones resonó a mis espaldas y su voz cortó el aire:
Última actualización : 2026-09-23 Leer más