Más tarde, después de preparar la pasta y conseguir que ambos comieran sin convertir la mesa en un desastre, llegó la hora de acostarlos. Nico se quedó dormido primero, abrazado a su manta; Leo, en cambio, insistió en llevarse el libro a la cama. —¡Otra, Fina! Serafina miró el reloj. —Ya lo leímos dos veces, cariño, mañana podemos seguir. —¡Otra! —insistió, mostrándole una página. —¡Carro rojo! —Está bien, pero solamente una vez más. Después tienes que dormir, ¿de acuerdo? —dijo ella después de fingir pensarlo. Leo asintió inmediatamente y se acomodó bajo la manta. Serafina se sentó a su lado y comenzó a explicarle las ilustraciones. El pequeño intentaba mantener los ojos abiertos, aunque el sueño comenzaba a vencerlo. —Mira, este es un camión, sirve para transportar muchas cosas. —Grande… —murmuró Leo. —Muy grande. El niño pasó lentamente la mano sobre la página. —Fina… —Dime, mi amor. —¿Mañana… libro? —¡Claro que sí! Mañana lo vemos otra vez. —dijo ella sonriendo. —¿P
Última actualización : 2026-10-11 Leer más