Sofia acababa de cumplir diecinueve años dos semanas atrás, y la casa todavía olía a la tarta de vainilla barata que había horneado su madre. Estaba tumbada en el sofá con una camiseta oversized y unos pantalones cortos de algodón diminutos, las piernas recogidas debajo de ella, desplazándose por el móvil cuando sonó el timbre.Ya sabía quién era. Marcus. El amigo más antiguo de su padrastro. El que siempre aparecía sin avisar como si todavía viviera en el barrio aunque se hubiera mudado al otro lado de la ciudad hacía años.Abrió la puerta y allí estaba él: un metro noventa y tres, hombros anchos, cabello sal y pimienta cortado corto, con una camisa negra de botones y las mangas arremangadas. Cuarenta y ocho años, pero parecía capaz de levantarla en press de banca sin ni siquiera sudar.—Hey, niña —dijo, la voz áspera como grava. Sus ojos bajaron medio segundo, recorriendo sus piernas desnudas—. ¿Está tu padre en casa?—Padrastro —corrigió ella, como siempre hacía—. Y no. Se fueron a
Last Updated : 2026-10-14 Read more