Después de la sesión, Alba fue al apartamento de Diego porque quiso. No porque él se lo pidiera ni porque hubiera una amenaza que resolver. Habían hablado veinte minutos por teléfono: el consejo, el filtro externo, la fotografía con Dean. Diego no preguntó cuánto tiempo había estado con él. —¿Te dio celos? —preguntó Alba antes de cortar. —Sí. —¿Muchos? —Una cantidad poco digna de un CEO adulto. —Me alegra. —Eres una persona terrible. —A veces. Cuando Diego abrió la puerta, el humor sobrevivió apenas unos segundos. Alba lo besó antes de entrar del todo. La energía era distinta a otras noches. No venía de miedo, rabia ni adrenalina. Venía del alivio de haberlo visto sentarse frente a su consejo y dejar que otros examinaran decisiones capaces de perjudicarlo. Diego le sujetó el antebrazo, no la cintura, esperando. Alba volvió a besarlo. —Sigue. La mano de él subió hasta su nuca. La barba incipiente le raspó la mandíbula cuando Alba le abrió la camisa, y la sensación, pequeña y
Last Updated : 2026-09-05 Read more