El tiempo pareció detenerse durante los segundos en que sostuvimos la mirada a través del salón. Sentí que todo el aire se me escapaba de los pulmones, la vergüenza de haber sido descubierta espiando mezclándose con un terror irracional ante lo que vendría después. Manuel no apartó los ojos de mí ni un solo instante, y pude ver, incluso desde la distancia, cómo su expresión terminaba de reorganizarse: la sorpresa dando paso a algo más firme, más decidido, una determinación que reconocí de la noche del ventanal.Carol, ajena todavía a lo que ocurría a sus espaldas, continuó hablando, inclinándose una vez más sobre la mesa con esa familiaridad calculada, sin notar que la atención de Manuel ya no estaba puesta en ella ni en los documentos hoteleros esparcidos entre ambos. Vi cómo él pronunciaba algo breve, cortante, sin apartar la mirada de mí, y Carol se giró siguiendo la dirección de sus ojos, hasta que su rostro perfectamente maquillado se congeló al descubrir mi presencia al otro lad
Última atualização : 2026-08-20 Ler mais