POV Manuel AlvaradoEl sábado amaneció con una luz gris que se filtraba a través de las cortinas del penthouse, y yo, que llevaba durmiendo mal desde el viernes, ya estaba despierto antes de las seis, revisando documentos financieros con la misma disciplina de siempre, aunque mi mente regresaba, una y otra vez, hacia el pueblo costero donde Johana probablemente empezaba su primer día completo de trabajo. El café se enfrió en la taza mientras mis ojos recorrían las mismas cifras sin registrarlas, y en algún momento, sin darme cuenta, había dejado de fingir que el informe de adquisiciones era más importante que el pequeño reloj en la esquina de la pantalla, contando las horas que faltaban para que ella regresara.El teléfono sonó a las siete y cuarto, más temprano de lo habitual incluso para Rebeca, cuya puntualidad profesional rara vez fallaba fuera de horarios razonables. Lo miré con una mezcla de alivio y aprensión, porque en el fondo sabía que ninguna llamada a esa hora podía traer
Última atualização : 2026-08-27 Ler mais