Esa fue la gota que derramó el vaso de su cordura. Ahora debía pagar la factura de mi provocación y lo hacía con gusto, disfrutaba ver perder los estribos a este monumento de hombre, aunque sabía que estaba jugando con fuego esperaba no quemarme pronto.Demian soltó un gruñido salvaje y espeso que me vibró directo en el vientre. Reclinó mi asiento con un movimiento rápido y se posicionó entre mis piernas abiertas, subiendo el corto vestido de un solo tirón descontrolado. El gigante entre sus piernas ya estaba completamente despierto, rígido, descomunal y reclamando su propiedad con una dureza que me hizo arquear la espalda.Me tomó allí mismo, dentro de la opulencia de su lujoso carro, con embestidas potentes, rítmicas y profundamente salvajes que hicieron tambalear el vehículo en la oscuridad del estacionamiento desierto. No hubo sutilezas; aquello fue una entrega cruda, mutua y desesperada impulsada por sus celos asesinos.Sus dedos largos se enterraron en mis
Última actualización : 2026-09-05 Leer más