Las palabras de la reina flotaban en el aire como un fantasma, negándose a desvanecerse. Estaba ante su forma suspendida, mis manos temblaban a mis costados, mi mente daba vueltas con todo lo que me había dicho. Mi madre la había conocido. Mi madre le había confiado el secreto de mi existencia. Y ahora estaba atrapada aquí, una prisionera en su propio cuerpo, suplicándome que acabara con su sufrimiento. "Por favor", susurró la reina, su voz apenas audible a través de la niebla del ritual que la rodeaba. "No puedo soportar esto más tiempo. Cada momento es agonía. Me han estado usando, drenándome, convirtiéndome en una marioneta. Puedo sentir todo lo que hacen con mi cuerpo, y no puedo detenerlo". Sentí que las lágrimas me picaban en los ojos, pero me negué a dejarlas caer. "No puedo matarte", dije, mi voz quebrá
Dernière mise à jour : 2026-09-12 Read More